No sabía que me estaba metiendo en una obsesión literaria cuando abrí La bruja blanca, pero vaya si lo fue. Esta historia reúne muchos de mis tropos favoritos: brujas poderosas, enemigos obligados a colaborar, tensión sexual no resuelta y un mundo donde la magia, la religión y el deseo chocan constantemente.
Shelby Mahurin nos trae un universo lleno de conflicto, deseo reprimido y decisiones imposibles. Lo que empieza con una persecución, se convierte en un vínculo irrompible entre dos personajes destinados a destruirse… o a salvarse. Y esa tensión se siente en cada página.
¿De qué trata La bruja blanca? (sin spoilers)
La historia gira en torno a Lou, una bruja que lleva años ocultando su verdadera identidad en un mundo donde las brujas son perseguidas, juzgadas y quemadas vivas. Su vida cambia radicalmente cuando por una serie de (muy buen ejecutadas) casualidades, termina casada con Reid, un cazador de brujas, sin que él sepa lo que ella es realmente.
Lo que sigue es un torbellino de situaciones: tensión romántica, secretos que amenazan con estallar, magia prohibida, enemistades políticas y dilemas morales. Todo esto acompañado de diálogos ingeniosos, momentos de ternura inesperada y una evolución emocional que engancha muchísimo.
Lou y Reid son el clásico trope de «enemies to lovers», pero con una profundidad emocional que los hace destacar del resto. Ella es sarcasmo, fuego y libertad. Él es disciplina, fe y rigidez. Juntos… dinamita pura.
Mi opinión personal sobre La bruja blanca
Me ha encantado. Es uno de esos libros que me hizo quedarme leyendo hasta las tantas “solo un capítulo más” (y ya sabemos cómo acaba eso). Lo que más disfruté fue la dinámica entre los protagonistas: la química, los choques ideológicos, las miradas, los silencios que dicen más que los diálogos…
El ritmo es ágil, con escenas de acción muy bien equilibradas con momentos más íntimos y emocionales. Y aunque parte de una premisa bastante típica en el género, Mahurin consigue darle personalidad propia gracias al tono descarado de Lou, y al conflicto interno de Reid, que evoluciona de forma muy coherente.
Eso sí: si no te gustan las historias con romance como eje central o los tropos de “relación forzada”, puede que no conectes igual. Pero si te encanta el romantasy oscuro con brujas peligrosas y cazadores guapos que se derrumban emocionalmente, entonces… este es tu libro.
- Tensión romántica muy bien construida.
- Protagonista femenina con mucho carisma.
- Mundo mágico interesante con crítica religiosa y política.
- Ritmo ágil y capítulos que se devoran.
- Usa tropos conocidos que pueden parecer poco originales.
- Algunas escenas podrían haberse desarrollado más.
- El worldbuilding no es tan profundo como en otras sagas.
- Puede parecer muy romántico si esperas más fantasía que romance.
¿Recomendaría La bruja blanca?
Sí, muchísimo, sobre todo si te encanta el romantasy con química real, brujas poderosas, y relaciones donde el odio inicial es solo la antesala del desastre emocional. Tiene todos los ingredientes para enganchar: secretos, pactos, traiciones, magia, tensión, y personajes con heridas que se notan y se sienten.
Es una lectura muy adictiva, con un final que te deja necesitando el siguiente libro inmediatamente. Y si vienes de otras autoras como Jennifer L. Armentrout o Carissa Broadbent, aquí vas a encontrar ese mismo sabor, pero con una voz más descarada y un universo menos predecible.
Y si este tipo de relación intensa te engancha, no te pierdas también mi opinión sobre Guía de brujas para citas falsas con un demonio, donde la tensión también viene de mezclar magia, sarcasmo y un acuerdo imposible.

Apasionada del mundo de los libros, especialmente de la fantasía.
En cada reseña comparto mi amor por las historias que transportan, inspiran y hacen soñar a los lectores.
